Transformamos observaciones satelitales complejas en alertas comprensibles y operativas. Cada alerta pasa por criterios de procesamiento y revisión para facilitar la acción sin que los usuarios tengan que consultar múltiples fuentes dispersas. El metano es un gas de efecto invernadero de vida corta pero de impacto climático inmediato. Reducir sus emisiones es la vía más rápida para obtener beneficios climáticos visibles en la próxima década.
La producción, transporte y distribución generan emisiones por fugas, venteo y fallas operativas. Muchas son evitables con monitoreo satelital continuo.
Los rellenos sanitarios producen emisiones significativas de metano. El monitoreo permite comprender la magnitud real del problema y priorizar intervenciones.
La escala territorial y dispersión hacen que los inventarios tradicionales sean insuficientes. La observación satelital revela el panorama completo.
Actividades industriales y procesos de combustión generan emisiones en contextos específicos de cambio tecnológico que requieren vigilancia constante.